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Poema. Trapiche.



Trapiche



Vuelta con vuelta
surge la vida.

Hierve,
se evapora,
asciende,
y condensa
en una misma realidad
el trabajo y la gloria
dulce de una corona invisible.

Ese aire
huele a flores.

Ese aire
se cubre las ráfagas
con huertos.
Las lluvias, los frutos,
los relámpagos:
distintas caras
del mismo recuerdo.

Alquímico proceso
que obtiene
de la savia
líquida y espesa
la granulada
imitación del cosmos.
-Roba la forma sin forma
de la Via Láctea-.

Diluida
en el espeso líquido ancestral
torna
la amargura
en risas,
sudor y madrugada.

¿Cuál es la cifra
del hombre?
¿Cuántas veces
ha de girar
sobre su eje
el cielo y el cosmos
antes
de ser cribado
y destrozado
por la Tierra Madre?

Y de los huesos
-arándanos vivos-
renacerán
los huertos
que invitan
a las nubes,
al graznido y al azahar,
al berrido y las tejas de tierra parda,
al gemido de la mujer parturienta
que sabe
de la bendición
del vientre fecundo,
los barbechos verdeando
y el horno de arcilla
rebosado de maíz y requesón.

Entre las manos del Padre,
Creador de todo y de todos,
el hombre resuma la savia
que fecunda la historia
con recuerdos y sueños,
profecías y juramentos rotos.

Vuelta con vuelta
surge la vida.

Vida con vida
ejerce el hombre
el mandato
de ser
un dios en la tierra.

Francisco Arriaga.
México, Frontera Norte.
17 de enero-21 de febrero de 2020.

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