Ir al contenido principal

Gigue d'aprés la deuxiéme suite pour violoncelle seul, de J. S. Bach.

Elegante entre la música elegante -más no galante-, la Giga de la segunda suite para cello de Bach [BWV 1008] se presta para el artificio y la improvisación. En la red de redes abundan transcripciones y adaptaciones, incluso hay alguna transcripción para marimba interpretada por Micheal Barnes, de una calidad indiscutible.

En el 2015 quise hacer una adaptación un tanto libre, extendiendo algunos acordes y sosteniendo algunas notas que por cuestiones técnicas la obra original de Bach, al ceñirse a lo estándares de la interpretación al cello, no podía incluir aunque debió pensarlas e intuirlas al escribir la pieza.

Decidí hacer una transcripción para trío de flautas dulces. Dos flautas tenor y una flauta bajo. El programita que uso desde hace años ofrece una libertad lo suficientemente amplia como para permitir al compositor/editor/transcriptor jugar con dinámicas, volumen y demás. No obstante, al tratarse de una versión electrónica con una base de datos también electrónica, el resultado final emparenta más con un organillo o harmonium que con un trío de flutes á bec.

A pesar de ello, siquiera como ejercicio me parece que cumplió su cometido, respetando la partitura y el carácter de la obra, y a la vez resaltando las posibilidades técnicas que posee la flauta de pico.



2
Nam stat fua cuiq~ dies, breue et irreparabile tempus.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Quoniam sumus invicem membra: Resumen de las controversias editoriales en los orígenes de la Patrologia Orientalis y del Corpus Scriptorum Christianorum Orientalium.

Quoniam sumus invicem membra: Resumen de las controversias editoriales en los orígenes de la Patrologia Orientalis y del Corpus Scriptorum Christianorum Orientalium. Francisco Arriaga - Quoniam... by on Scribd Entre las varias controversias editoriales suscitadas a fines del siglo XIX y en los albores del s. XX, la curiosa y bien documentada disputa que enfrentó a Graffin, Nau y Evetts contra Chabot y Seybold merece un lugar especial, por tratarse de una lucha -en ocasiones virulenta- por hacerse con los derechos y finalmente con el prestigio de publicar oscuros manuscritos y reimprimir obras casi olvidadas, que serían las bases de la Patrologia Orientalis y del Corpus Scriptorum Christianorum Orientalium. El prestigio académico actual que gozan dichas colecciones desvanece hasta el punto de diluirlo, el registro minucioso de los diferentes tropiezos, escollos, discusiones y querellas acaecidas en los inicios de ambos corpus. Y es precisamente la abundancia de c

Poema. Trapiche.

Trapiche Vuelta con vuelta surge la vida. Hierve, se evapora, asciende, y condensa en una misma realidad el trabajo y la gloria dulce de una corona invisible. Ese aire huele a flores. Ese aire se cubre las ráfagas con huertos. Las lluvias, los frutos, los relámpagos: distintas caras del mismo recuerdo. Alquímico proceso que obtiene de la savia líquida y espesa la granulada imitación del cosmos. -Roba la forma sin forma de la Via Láctea-. Diluida en el espeso líquido ancestral torna la amargura en risas, sudor y madrugada. ¿Cuál es la cifra del hombre? ¿Cuántas veces ha de girar sobre su eje el cielo y el cosmos antes de ser cribado y destrozado por la Tierra Madre? Y de los huesos -arándanos vivos- renacerán los huertos que invitan a las nubes, al graznido y al azahar, al berrido y las tejas de tierra parda, al gemido de la mujer parturienta que sabe de la bendición del vientre fecundo, los barbechos verdeando y el horno de arcilla rebosado de maíz y requesón. Entre las man

Poema. Wearmouth-Jarrow.

Wearmouth-Jarrow. A José Luis Domínguez y Leonardo de la Torre, hermanos, compañeros. Yace allí, feneciendo, el tratado por Heliogábalo escrito, amante de infestar con fuego los memoriales de hombres bajo el Invicto, cegados. Aristóbulo, poco antes, christiano aire llevó a judíos talantes que vieron sin ver, -los más, ignorantes- al Hijo hecho hombre, Dios encarnado. Las páginas doctas del Hispalense que hablan de brujos y hechiceros comparten estantes con dositeos, cainitas y gnósticos herejes. Y la Historia Eclesiástica de Eusebio mira con recelo las Confessiones. El de Hipona transcribe los errores heréticos de quien busca otro cielo. Dorado astrolabio, cíclica danza, sostiene en sus manos El Venerable. Y las tablas, celestes y puntuales, encontrarán acomodo a la Pascua. Fenecen los días, fenece el tiempo, mas no la letra, la Sacra Scriptura. Pasan los días, la abadía muda caras y nombres, trazos y pigmentos. Beda sostiene por última vez l