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Aliosque vidi ventos: Sobre la lectura involuntariamente marginal de algunos autores consagrados.

    Aliosque vidi ventos: Sobre la lectura involuntariamente marginal de algunos autores consagrados.     Crónica dedicada a Simitrio Quezada, Alejandro de la Cueva, Samuel Mota, y los demás compañeros con quienes compartí libros y lecturas en aquellos primeros años de la década de los noventa.     M ediando el 2021, cuando Marx Arriaga fue publicitado negativamente en varios medios y cadenas nacionales -incluyendo la red de redes-, por aventurar que la lectura ‘debe ser un acto emancipador’ y por ende, que la lectura por puro placer la rebaja al punto de convertirla en un mero acto de consumo capitalista, llovieron comentarios -la mayoría en contra- y, si hubiese existido la forma, algunos con gusto lo habrían atado a una pira en el centro del Zócalo de la Ciudad de México para verle arder por todo lo alto. Afortunadamente para él, en un país donde poco se lee y menos aún pocos leen, el ejercicio de la memoria es nulo y es esta una facultad -por demás atrofiada- de
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Sonate for piano and tortoise

 Sonate for piano and tortoise La Sonate for piano and tortoise comenzó a escribirse el 6 de diciembre de 2020, cuando la ciudad, el país y el mundo, se encontraban en lo más álgido de la pandemia. En ese momento tenía claras dos cosas, la primera: que sería una obra jocosa, une boutade, que comenzaba con el título mismo de la obra. ¿Una sonata para piano ‘y’ tortuga? Sí, en modo alguno se trataba de remitir al piano a su papel primario de instrumento de concierto, añadiéndole la presencia inusual de una tortuga, sino tratando que tal presencia fuese interactiva, como si se tratase de un ‘ballet para tortuga’. Así que, al ser completamente neófito en cuestiones dancísticas, decidí abordar el proyecto desde el terreno que conozco y utilizando una forma que ya abordé antes: la sonata para piano. La segunda y más engañosa: pensé que sería una obra que se escribiría solita, con un par de clics y que se trataría, para enfatizar más el carácter jocoso, de una obra corta, de no más de 5 minut

Milonga y fiesta.

Milonga y fiesta. La Milonga y fiesta comenzó a escribirse en junio de 2010, cuando trabajé en las ‘Milongas de nadie’. De allí que la pieza esté emparentada directamente con la Gran milonga brillante que cierra ese ciclo. Por alguna razón, aquel 15 de junio de 2010 abandoné esa composición, dejando 22 compases que con pocas variaciones son la base de la pieza actual. Cambiando la intención, sustituí la Milonga y fiesta por la Milonga siniestra que pretendía ser un juego de palabras en el título y el abordaje de un reto al escribir una milonga para la mano izquierda. Así, el mes de octubre del año en curso, al terminar la Milonga para Pablo pude retomar aquella obra que me pareció, valía la pena rescatar. Está dedicada a algunos amigos cercanos y por extensión a todos los amigos que me acompañan y han acompañado en estas andanzas: Marco V. Dávila, Simitrio Quezada, Alejandro de la Cueva, Francisco Carpena Pérez, Maria Elena Hartung, Manuel José Crespo, José Luis Domínguez, Flavia Dezzu

Milonga para Pablo.

 Milonga para Pablo. La Milonga para Pablo comenzó a escribirse el 26 de marzo del año en curso, como un proyecto que pretende aunar la forma milonga con la improvisación. De aquí que la pieza podría también considerarse como una milonga experimental o como una improvisación en forma de milonga. En aquellos últimos días de marzo trabajé en una treintena de compases. Fue en los primeros días de este mes que pude retomar la pieza, realizando algunas correcciones y retomando algunas ideas que en aquella primera fase no supe cómo dibujar en el pentagrama; tales eran precisamente los pasajes que requerían ser tratados como verdaderas improvisaciones. Así, tomando tiempo de aquí y de allá, en estas dos semanas ha podido quedar terminada esta obra. Tuve la suerte de conocer y convivir con D. Juan Pablo García en una tarde de diciembre de 1993, donde me honró compartiéndome algunas anécdotas, opiniones y principalmente, con esa humildad no exenta de grandeza que poseen quienes fungen como maes

Azul es girasol floreciendo esencial: una búsqueda y dos encuentros.

Azul es girasol floreciendo esencial: una búsqueda y dos encuentros.     Aquel pueblo tenía forma de pez. [1] Un pez gigantesco, nadando de derecha a izquierda, custodiado por un cerro coronado con una capilla erigida en honor de la Virgen de Guadalupe. Las calles empedradas, un sol a plomo y el cansancio acuciado por el peso muerto de una escolar máquina de escribir colgando del hombro, hacían más pesado el regreso a casa. Aquella colina con forma de pez, y aquel guardián enhiesto y atento eran también las paredes de una prisión certera, amarga. Olor de establos, de leche bronca, olor de leña quemada por la mañana y por la tarde, algún autobús que medroso llevaba y traía mercancías diversas y alguna publicación impresa que desaparecía tan pronto como era colocada en algún estante de las dos o tres revisterías que había en ese entonces. Tal era Jalpa, viviendo a horcajadas entre Zacatecas, Guadalajara y Aguascalientes. No recuerdo si fue 1987 o 1988. Un suplemento cultural d